Un día me pinté una sonrisa en la cara con permanente. Decidí ahorrarme que los demás se preocuparse por mi, caras largas, creí que era mejor guardarme las cosas para mí misma y centrarme en los demás, ya que si los hacía felices a ellos, ellos me harían feliz a mí. ¿Sabes? Fue la mayor chorrada que se me podía ocurrir jamás.
Ángeles Smallow.
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