miércoles, 13 de junio de 2012

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Un chico que me pasee en una Harley por toda la ciudad, que cada día me mande un bonito ramo de veinte rosas rojas y me haga mil y un regalos de Dior y vaya presumiendo de cada átomo de sí. Que cuando hable con sus amigos, diga "Qué buena está y qué bien folla mi novia." No, gracias. Prefiero un chico que cada vez que me vea, se le ilumine la cara con una sonrisa. Alguien que a los tres segundos de despedirse de mi me mande un mensaje diciéndome que me echa de menos, me bese en cada semáforo, y que crea que no hay nada más bonito que verme dormida en su pecho. Que pase las horas muertas haciendo rizos en mi pelo con un dedo, que me haga adicta a sus besos y no pueda imaginarse con otra. Que un día me vea baja de ánimos y no pare hasta hacerme llorar de risa, y que una mañana cualquiera baje de mi casa a comprar el pan y me encuentre un "te amo pequeña" dibujado en la pared de la casa de enfrente. Que cuando esté con sus amigos, me mire de reojo, me sonría y me gesticule un te quiero. Quiero un chico que me haga sentir especial, única, ni películas ni hostias, ¿perfección? nunca. Que tenga sus tonterías, sus defectos, y que ellos me vuelvan loca. Que hacerme daño, sea una de las cosas totalmente imperdonables e impensables que haría nunca. Que cuando hable con sus amigos, diga que soy lo mejor de su vida y no lo buena que soy en la cama. Que tenga la máxima confianza conmigo, desde un "te quiero" hasta un "¿follamos?", que me quiera como nadie y se pegue a mi cual superglue, para siempre.