martes, 24 de marzo de 2015

Para irte después

Y me prometiste que nunca te irías. Y te has ido. Y me has dejado aquí, rota en mil pedazos. Y me dijiste que me querías como a nadie, que no ibas a ser como los demás, que no soltarías mi mano, que no me dejarías sola, que no me dejarías caer. Y lo has hecho. Y aquí estoy. Aquí está la tonta, la que se lo creyó todo; aquí estoy yo, rota en mil pedazos. Y me hiciste quererte como nunca lo había hecho y creer y confiar ciegamente en ti y en todas tus promesas, y las has incumplido.
Y hoy, 24 de marzo, cuando más te necesito, cuando peor lo estoy pasando, cuando más necesito tu cariño, te has ido. Y sé que nunca leerás esto, y no me importa.Y sé que te da igual, y sé que sólo piensas en ti. Sé, también, que no tienes sangre en las venas. Y nunca la tendrás. Me hiciste quererte... para irte después. Y no te mereces que te escriba, no mereces mi tiempo, no mereces mis lágrimas, pero lo tienes, igual que has tenido tantas cosas que nunca valorarás. Me desahogaría, te contaría lo mucho que te odio ahora mismo. Pero no merece la pena. Porque alguien egoísta, jamás merecerá la pena.

jueves, 19 de junio de 2014

You made it right.

Y aquí sigo con la costumbre de escribirte, de escribirnos, de recordarnos. No tengo ningún problema en reconocer que toda la culpa fue mía. Es más, no hay día (ni noche) en la que no me lo recuerde una y otra vez. Todas las noches al acostarme te busco en mi cama, pero ya no estás. Ni por las mañanas, ya no estás. Al principio se me hizo duro asumirlo, no acababa de creérmelo. Y ahora no hay momento en el que no me acuerde de ti. Busco refugio en otros brazos que simplemente hacen que me hunda más, que me de cuenta de que rehacer mi vida ahora mismo no es algo que pueda permitirme. Cada noche sueño con tu vuelta. Cuánto daría porque volvieras... Porque volvieras a hacerme sentir como tú siempre lo hacías. Siento de verdad todo el daño que te hice, no te lo merecías, no lo merecíamos... También sé que no vas a leer esto. Pero soy consciente de que esta es la única forma de desahogarme conmigo misma.
¿Has visto qué bien he aprendido a fingir? Que soy fría, que me da igual, que soy más fuerte que un diamante. Bueno, en realidad, soy fría porque todo el cariño que tengo sólo quiero dártelo a ti. Porque en quien únicamente confiaba era en ti. Porque lo único que me daría ánimos ahora mismo sería que volvieras.
Y sé que no es fácil. Sé que las cosas han cambiado, que fueron muchos daños, que si las segundas partes no son buenas imagínate las terceras. Pero oye, yo por ti lo arriesgaría todo. Y me equivocaría otra vez, y otra, y otra, y mil más, sólo por pasar otra vez esos momentos contigo. Te echo tantísimo de menos...
En realidad también me echo de menos, a esa que era cuando estabas a mi lado. Contigo era tan fuerte, tan... no sé describirlo. Pero ahora que no estás, y más de dos meses después, no soy la misma. Dicen que el primer amor no se olvida, ¿no?. Pero es que te quería (y te quiero) con todas mis fuerzas, como si se me fuera a ir la vida en cada beso que te daba. Y esas miradas... me derretía. No sabes lo que daría por volver, por volver a ser tu niña y estar entre tus brazos... No sabes cuánto te necesito. No sabes cuánto nos necesito.

sábado, 30 de noviembre de 2013

vacío.

Vacío. Eso es lo que siento. Es un vacío intenso, profundo, insufrible... ese que dejaste con tu ida, junto a miles de lágrimas, un corazón hecho pedazos y demasiada tristeza por delante. He intentado olvidarte. Lo intentado una y mil veces, pero sigues ahí. Llevas años ahí. Y duele. Reconozco que era una relación tóxica, como una droga, pero la rehabilitación está siendo de todo menos fácil. Sonará egoísta, pero detesto ver cómo otras te hacen feliz. Sé que tú también te has sentido (y probablemente te sientas) así. Probé de todo, mil remedios para sacarte de mi cabeza, y fui por la vía fácil, la de "un clavo saca otro clavo", y créeme, al menos en mi caso, no ha resultado efectivo. Únicamente he conseguido hacer daño a otras personas que ninguna culpa tenían, y herirme más a mi, al darme cuenta de que nada de lo que haga, ningún beso que de y nada de lo que haga dejará de recordarme a ti. Me hiciste tan feliz... ¿Sabes cómo me sentía entre tus brazos? Me sentía tan pequeña, y tan grande a la vez. Recuerdo cuando me llamabas así, "mi pequeña". Por ti lo hubiera dado todo... y lo seguiría dando. Nos hemos hecho tanto daño... pero joder, te quiero. Y te quiero como a nunca nadie he querido ni voy a querer. Nadie me va a hacer sentir como lo has hecho tú... porque contigo me abría, me dabas esa confianza... esa que tanto me cuesta coger. Contigo era yo misma, dejando a un lado corazas, máscaras, maquillajes.. y tú eras el único que realmente me conocía, y por tanto, que podía ayudarme, llenarme. Y al irte, quedó el vacío. Lo daría todo porque volvieras, por darnos otra oportunidad... se acabaron los terceros, se acabaron los rumores, se acabó todo, sólo tú y yo, esas sonrisas, lágrimas, escalofríos... nosotros. Vuelve de una vez, que sin ti no puedo. Supongo que como siempre el orgullo es infinitamente superior a nosotros, pero dime, ¿el orgullo te hace sentir como lo hacía yo? Apuesto mi vida a que no... ¿te parece arriesgado? a mi no, te la llevaste contigo... ya no tengo razón por la que levantarme, sólo tengo días grises, oscuridad... Fue injusto, para los dos. Ese no debería haber sido el final. Lo sabes, lo sabemos. Supongo que has rehecho tu vida, a juzgar por lo que he visto, eres feliz. Y aquí estoy yo. Sólo quiero que sepas que estoy aquí, hecha pedazos de tus recuerdos, del ayer, de ti, haciendo el enésimo (e igual de inútil que todos los demás) intento de olvidarte. Y si algún día quieres intentarlo... aquí estaré. Porque hay personas que tienen un lazo que los conecta de por vida, quien pisa fuerte deja huella... y pisaste tan fuerte que me hundiste en la tierra. En el vacío.