Entre nosotros nunca hicieron falta palabras. Una mirada bastaba. Una mirada tierna era 'cómeme', un guiño era un reto, y un beso era un 'eres lo mejor que me ha pasado en la vida.'
Otras parejas nos miraban, quién sabe por qué, decían envidiarnos. Y es que éramos uno, cada uno era todo lo que necesitaba el otro, hechos a medida. Nadie me entendía como tú. Todo lo que pedía lo tenías tú.
Chico, espero que esto dure mucho más, porque créeme, como tú no hay dos.
Chico, espero que esto dure mucho más, porque créeme, como tú no hay dos.