Y me prometiste que nunca te irías. Y te has ido. Y me has dejado aquí, rota en mil pedazos. Y me dijiste que me querías como a nadie, que no ibas a ser como los demás, que no soltarías mi mano, que no me dejarías sola, que no me dejarías caer. Y lo has hecho. Y aquí estoy. Aquí está la tonta, la que se lo creyó todo; aquí estoy yo, rota en mil pedazos. Y me hiciste quererte como nunca lo había hecho y creer y confiar ciegamente en ti y en todas tus promesas, y las has incumplido.
Y hoy, 24 de marzo, cuando más te necesito, cuando peor lo estoy pasando, cuando más necesito tu cariño, te has ido. Y sé que nunca leerás esto, y no me importa.Y sé que te da igual, y sé que sólo piensas en ti. Sé, también, que no tienes sangre en las venas. Y nunca la tendrás. Me hiciste quererte... para irte después. Y no te mereces que te escriba, no mereces mi tiempo, no mereces mis lágrimas, pero lo tienes, igual que has tenido tantas cosas que nunca valorarás. Me desahogaría, te contaría lo mucho que te odio ahora mismo. Pero no merece la pena. Porque alguien egoísta, jamás merecerá la pena.
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