Y aquí sigo con la costumbre de escribirte, de escribirnos, de recordarnos. No tengo ningún problema en reconocer que toda la culpa fue mía. Es más, no hay día (ni noche) en la que no me lo recuerde una y otra vez. Todas las noches al acostarme te busco en mi cama, pero ya no estás. Ni por las mañanas, ya no estás. Al principio se me hizo duro asumirlo, no acababa de creérmelo. Y ahora no hay momento en el que no me acuerde de ti. Busco refugio en otros brazos que simplemente hacen que me hunda más, que me de cuenta de que rehacer mi vida ahora mismo no es algo que pueda permitirme. Cada noche sueño con tu vuelta. Cuánto daría porque volvieras... Porque volvieras a hacerme sentir como tú siempre lo hacías. Siento de verdad todo el daño que te hice, no te lo merecías, no lo merecíamos... También sé que no vas a leer esto. Pero soy consciente de que esta es la única forma de desahogarme conmigo misma.
¿Has visto qué bien he aprendido a fingir? Que soy fría, que me da igual, que soy más fuerte que un diamante. Bueno, en realidad, soy fría porque todo el cariño que tengo sólo quiero dártelo a ti. Porque en quien únicamente confiaba era en ti. Porque lo único que me daría ánimos ahora mismo sería que volvieras.
Y sé que no es fácil. Sé que las cosas han cambiado, que fueron muchos daños, que si las segundas partes no son buenas imagínate las terceras. Pero oye, yo por ti lo arriesgaría todo. Y me equivocaría otra vez, y otra, y otra, y mil más, sólo por pasar otra vez esos momentos contigo. Te echo tantísimo de menos...
En realidad también me echo de menos, a esa que era cuando estabas a mi lado. Contigo era tan fuerte, tan... no sé describirlo. Pero ahora que no estás, y más de dos meses después, no soy la misma. Dicen que el primer amor no se olvida, ¿no?. Pero es que te quería (y te quiero) con todas mis fuerzas, como si se me fuera a ir la vida en cada beso que te daba. Y esas miradas... me derretía. No sabes lo que daría por volver, por volver a ser tu niña y estar entre tus brazos... No sabes cuánto te necesito. No sabes cuánto nos necesito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
ahora es tu turno de expresarte, escribe aquí tus suspiros.