Se sentó, agobiada, en el banco. Enseguida todas sus amigas se sentaron junto a ella para animarla. Observó cómo él tonteaba, abrazaba, miraba y no dejaba de estar con otras. Respiró hondo; estaba acostumbrada. Las chicas que estaban con él fueron a comprar unos helados, entonces él se dió cuenta de que faltaba una sonrisa en la cara de ella. Se acercó y sus amigas se levantaron del banco, dejándoles solos.-¿Qué te pasa ya? Siempre estas igual, joder; sabes que son mis amigas.
+¿Que qué me pasa? Tan solo me gustaría ser la razón de tus sonrisas; pero para eso, ya están ellas.
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