Anhelaba cada rincón de su cuerpo. Anhelaba sus besos entre sábanas, sus sonrisas entre caricias.
Debo reconocer que me volví loca. Que era como mi droga, que cuanto más le tenía más le necesitaba. Que no era recíproco. Que él simplemente se encaprichó, y el capricho duró una eternidad. Que sus lágrimas parecían reales. Que fui una imbécil y una ilusa durante meses y meses. Que abrí los ojos demasiado tarde. Que le quise como no querré a nadie... Que fui la más feliz en mi burbuja hasta que explotó. Entonces me di cuenta de que todo eran mentiras. Y ahí exploté yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
ahora es tu turno de expresarte, escribe aquí tus suspiros.