martes, 17 de abril de 2012

Rabia, impotencia. Más rabia, más impotencia. Como la abeja reina a la que le quitan su corona y la echan del panal. Como al niño que le das una piruleta y se la quitas cinco segundos después. Como el bebé al que le arrebatas su chupete. Noté que me dolía la mandíbula, pues estaba apretando los dientes, sin haberme percatado, con toda la fuerza del Cola-Cao de esa mañana. Dejé de hacerlo, pero a los cinco segundos repetí el gesto. Como una cámara sin objetivo. Como un bolígrafo sin cartucho de tinta; como yo sin ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ahora es tu turno de expresarte, escribe aquí tus suspiros.