martes, 10 de enero de 2012

y cuando te paras a pensar...

Y un día, te asomas a la ventana y te pones a pensar. En todas las veces que has reído a carcajadas, en las que has llorado, en las que no has sabido qué hacer. En todas esas cagadas que creías que no tenían remedio, en todas esas veces que creías que se te venía el mundo encima y no sobrevivirías, y en que sigues viva, y ahora lo recuerdas y te parece un error insignificante más de tu vida. Te das cuenta de que de esos errores has aprendido prácticamente el noventa por ciento de todo lo que sabes; recuerdas esa gente que estuvo y se fue, todos aquellos que te hicieron daño, ellos, los que un día fueron tu razón de vivir y otro la razón por la que querías dejar de hacerlo. Esa gente que en cambio, sigue ahí, recuerdas tonterías, momentos, risas, llantos vividos junto a ellos y no puedes evitar sonreír. También, esas personas que aparecieron hace poco, y que nunca antes te hubieras imaginado que vuestra relación pudiera llegar a ser tan fuerte. Esa gente en la que confiaste y nunca debiste hacerlo; esa que podría haberte servido de gran apoyo pero dejaste marchar. Recuerdas alguna que otra relación a la que ahora no le ves ningún sentido, alguna otra que te arrepientes de haber acabado, y te das cuenta de que la que tienes ahora no quieres perderla por nada del mundo. Te das cuenta, de que la vida te había dado muchísimas lecciones que ni habías percatado, hasta ahora.

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