sábado, 15 de octubre de 2011
.twentynine
Ella creía estar en una nube. Estaba en un completo estado de felicidad, cantaba rodeada de sus amigas canciones absurdas a pulmón, llevaba la ropa más ajustada de su armario y unos tacones kilométricos con los que apenas podía andar, pero eso no fue un obstáculo para bailar como si fuera la última noche, en medio de la calle, donde todo el mundo que pasaba se paraba a mirarles, algunas caras eran de asco, otras de risa, y otras, de nostalgia; pero a ella le era indiferente si eran una, dos o tres las miradas, le daba igual el murmullo de la gente, sólo pensaba en que era su momento, y en él. Él, en la otra punta de la calle, la buscaba con la mirada. Hacía meses que no la veía, sabía que por una noche, todos los problemas desaparecerían y sólo iban a centrarse el uno en el otro. Había nervios en ambos, esperaban ansiosos e impacientes ese momento, ese reencuentro tan mencionado y esperado. Ella le vio antes de que él pudiese verle a ella, y divertida, escondiéndose, se puso detrás suyo. Él rápidamente, sin que ella hiciese el menor ruido, captó ese olor a coco, y se giró sin pensarlo dos veces, sabiendo que ella estaba ahí. Se fundieron en un abrazo, felices, ya nada podía separarles.
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